Las cinco fuentes

Encontrar en los primeros documentos que hablan sobre los orígenes de Valmojado la denominación de Villar de las Quinque Fontes es un guiño histórico al proyecto de La Cultura del Agua, dado que son precisamente cinco viajes del agua los que lo inspiran. Las cinco fuentes que hoy se pueden visitar en la localidad, con sus correspondientes viajes del agua son las conocidas como:

Los cinco están asociados a un viaje de agua y se sitúan en las inmediaciones de la localidad toledana, incluso algunas en el entramado urbano. Están asociadas al tránsito de vías ganaderas, tan ligadas históricamente a la economía de Valmojado. Sin embargo, algunas quedaron para el uso de los vecinos.

Fuentes Valmojado

Aunque los viajes de agua y sus correspondientes manantiales daten desde antiguo, las primeras fuentes documentales hablan de los caños desde el siglo XVIII, hasta el siglo XX. La prolongación de su construcción durante doscientos años da testimonio de una creciente necesidad de agua. Esto se debe tanto al crecimiento demográfico de Valmojado como a la afluencia de transeúntes y trashumantes por su excelente localización en la red de carreteras nacionales y la zona de paso de ganadería.

Estos viajes de agua son recorridos subterráneos construidos por la mano del hombre para sacar partido de un manantial y desplazarlo de sitio. Con ello pretendían crear puntos de aprovechamiento del agua en distintos lugares. Aunque cada uno de los cinco viajes contaba con sus peculiaridades constructivas, por norma general se excavaba una fosa alargada hasta donde brotase el agua. Una vez encontrado, se iba construyendo el camino aprovechando las facilidades del terreno.

Fuentes históricas y trazados de viajes de agua en Valmojado, Toledo (Fuente: Sergio Isabel)

En ocasiones, se reforzaba esta construcción con materiales como el ladrillo para hacerla más segura. Otras veces solo con la maleabilidad del terreno era suficiente. Para hacer más fácil el acceso, se construían pozos o zarceras en distintos puntos del recorrido por si era necesario bajar a un punto concreto. En estos casos en los que no se reforzaba la apertura se ha perdido el viaje y, en las mejores circunstancias, han quedado como testigo los pozos exteriores.