La Cañada Real

Las cañadas son caminos o vías de paso tanto de ganado como de personas. Aunque su denominación como Cañada Real tenga su origen en el siglo XII, la existencia de estos senderos de paso puede remontarse incluso antes de la dominación romana de la Península. Los pueblos prerromanos ya utilizaban estas vías de circulación, prueba de ello son los verracos, esculturas vettonas cuya utilidad podía ser marcar los recorridos de los caminos. La ganadería era la actividad principal de muchos de ellos, por lo tanto estas vías era de gran importancia.

Como los prerromanos, los romanos aprovecharon estos recorridos, de la misma forma que los visigodos. Prueba de ello es, por ejemplo, el Fuero Juzgo, donde se recoge la existencia de algunas calzadas destinadas a la circulación de ganado trashumante. La utilidad de estos caminos hacía que se continuasen usando fuese cual fuese la situación política peninsular. Así, en época de dominación musulmana, los pastores del Norte bajarían con sus ganados hacia zonas de la frontera, posiblemente bajo tolerancia de los reyes islámicos.

Es importante destacar que la fundación del Honrado Concejo de la Mesta no crea las cañadas, sino que les da una normatividad administrativa, regula sobre unas vías de tránsito que ya existían desde antiguo. El privilegio que Alfonso X, el Sabio, le otorga a la Mesta en 1273 establece una serie de características que deben cumplir todas las vías de tránsito para considerarse cañadas, por ejemplo, la anchura (90 varas castellanas; 72,22 metros) o la longitud (mínimo 500 kilómetros).

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Alfonso X el Sabio con sus colaboradores del escritorio real, Cantigas de Santa María (Fuente: Wikipedia)

Actualmente la mayoría de las Cañadas Reales continúan teniendo su trazado original, aunque la acción del hombre, sobre todo el urbanismo, las ha afectado directamente. Prácticamente ninguna conserva esos 72 metros que regulaba Alfonso X. En el mejor de los casos, algunos de los tramos que discurren por el entramado urbano se han respetado y son hoy día calles asfaltadas, como, por ejemplo, en Madrid, la calle Atocha. En los peores, han desaparecido. Su importancia y trascendencia para la historia económica peninsular a lo largo de los siglos ha favorecido que estas vías se hayan incluido en la lista indicativa de la Unesco, primer paso para que se les conceda el título de Patrimonio de la Humanidad.

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Ovejas en la Gran Vía de Madrid (Fuente: Diario del Viajero)

La Cañada Real Segoviana

Según la normativa que estableció el Rey Sabio, las cañadas reales debían discurrir de norte a sur con una longitud de unos 500 km como mínimo. Esta era la medida de la Cañada Real Segoviana, la que interesa a este proyecto por su paso por Valmojado. Desde la Comarca de las Cinco Villas (La Rioja) hasta la Granja de Torrehermosa (Badajoz), la Cañada Real Segoviana recorre 500 km, siendo Valmojado el primer término municipal que atraviesa a su paso por la provincia de Toledo.

Durante la Edad Media, el paso por Valmojado era un importante puerto de ganados. Antes de la oficialización de la Cañada Real, los documentos ya hablan del “Portillo” o “Porteillo” por esta zona. Quizá sea esta localización estratégica del municipio en el cobro de impuesto el origen de las disputas por el territorio entre Toledo y Segovia durante la Edad Moderna.

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Cañada Real Segoviana a su paso por Valmojado (Fuente: David González Agudo)

Es innegable que la circulación de una vía tan importante por este territorio está relacionada con los primeros asentamientos poblacionales. De la misma forma, el camino, después Cañada Real, y la posibilidad de cobrar impuestos mediante puertos condicionaron económicamente a Valmojado, que quedó ligado a la ganadería como fuente de ingresos y como medio de vida de sus habitantes.

Cañada Real Segoviana

Rebaño de ovejas adentrándose en un municipio rural a mediados de siglo XX (Fuente: Colección particular)

El paso constante de personas y ganado por las inmediaciones de Valmojado hacía imprescindible la existencia de agua para animales y personas. La construcción de los caminos de agua de los lugares más periféricos al centro urbano y más próximos a la Cañada se remonta a la Edad Media. Por lo tanto, de una manera más o menos directa, la cultura del agua de Valmojado también está relacionada con esta importante vía de circulación.